>La boda más cara del año

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Chelsea Clinton y el banquero Marc Mezvinsky se casan en una ceremonia rodeada de la más estricta privacidad y seguridad. Se espera que el acontecimiento se celebre en la espectacular mansión de Astor Courts, en el estado de Nueva York, con unos cuatrocientos invitados, desde los Obama hasta Barbra Streissand, Oprah Winfrey o Steven Spielberg.

Mezvinsky y Chelsea se conocieron en Washington cuando los dos eran adolescentes y estudiaron juntos en la Universidad de Stanford (California), aunque no empezaron a salir hasta hace cinco años.

Lo que parece seguro es que ésta se celebrará en la espectacular mansión de Astor Courts, en la idílica localidad de Rhinebeck, a unos 160 kilómetros de la Gran Manzana y propiedad de Kathleen Hammer y Arthur Seelbinder, conocidos donantes de los Clinton.

Son muchos quienes apuestan por que la hija de los Clinton haya elegido al diseñador dominicano Óscar de la Renta como creador de su traje de novia, un vestido que habría costado 15,000 dólares.

Se acerca la hora de dar el “sí, quiero” para Chelsea Clinton. La que se conoce ya como “la boda del año” seguro que será la ceremonia más secreta y cara que recuerde Nueva York en algún tiempo. La estricta privacidad con la que la novia ha preparado la celebración y los dos millones de dólares que se calcula que costará, han convertido al enlace en el acontecimiento más esperado del verano en Estados Unidos.

Será la culminación de una relación que Chelsea ha llevado con la discreción que siempre la ha caracterizado y de la que ha vuelto a hacer gala desde que se divulgó que el 31 de julio sería la fecha del enlace. Desde entonces, aquella niña que muchos sitúan como la responsable de salvar el matrimonio de sus padres tras el escándalo Lewinsky ha evitado apariciones públicas y ha prohibido a sus mediáticos padres dar detalles del evento.

“Tengo los labios sellados”, decía hace poco en una entrevista Hillary Clinton, quien no se ha atrevido a desobedecer las órdenes de silencio dictadas por su hija, las mismas que han obligado a los invitados e incluso a los trabajadores contratados para la celebración a desconocer el lugar o la hora exacta de la boda hasta unos días antes, y que han llevado a los medios estadounidenses a realizar todo tipo de elucubraciones sobre los famosos invitados, el tipo de ceremonia o el diseñador del traje que Chelsea piensa lucir.

En la recta final hacia la boda, lo que parece seguro es que ésta se celebrará en la espectacular mansión de Astor Courts, en la idílica localidad de Rhinebeck, a unos 160 kilómetros de la Gran Manzana y propiedad de Kathleen Hammer y Arthur Seelbinder, conocidos donantes de los Clinton. El lugar vive un ajetreo poco habitual para esa pequeña población rural, ubicada en el valle del río Hudson, y ha conseguido centrar todas las miradas, después de que las autoridades hayan detenido allí ya a dos periodistas noruegos que entraron sin permiso a la propiedad para tomar fotografías.

Cuatrocientos invitados

En otra muestra de su gusto por gestionar sus asuntos, Chelsea hizo prometer a sus padres que sólo invitarían al enlace a personas que ella misma conociera personalmente. La expectación por saber quién vivirá en directo la ceremonia y la celebración de los novios es enorme y se han disparado las apuestas por quiénes engrosaran la lista de los 400 afortunados asistentes, entre los que se espera, según varios medios, desde a la familia del presidente Barack Obama, quien no se prevé que asista, hasta a personajes tan célebres como la presentadora Oprah Winfrey, el cineasta Steven Spielberg o la cantante Barbra Streisand, entre muchos otros, como podrían ser los ex primeros ministros británicos Tony Blair y John Major.

El gasto en seguridad para un evento tan exclusivo podría alcanzar los 30,000 dólares, según los datos que ha recogido la cadena de televisión ABC, una cifra que, sin embargo, es irrisoria si se compara al total de 2 millones de dólares que se prevé que cueste en total una boda en la que el cubierto podría alcanzar los 1.500 dólares y en la que los novios podrían gastarse 40.000 dólares sólo en la música que planean que sirva como banda sonora del evento.

Además, se calcula que la iluminación durante la celebración podría alcanzar los cien mil dólares y los gastos en fotografía y la grabación de la fiesta llegaría a los 60.000 dólares. Los novios podrían dedicar así mismo hasta 20.000 dólares en gastos de peluquería y maquillaje para el séquito de Chelsea, una novia que jamás ha destacado por su gusto por la moda, por lo que ahora tiene especial interés saber quién la vestirá en su día más importante.

¿Oscar de la Renta o Vera Wang?

Son muchos quienes apuestan por que la hija de los Clinton haya elegido al diseñador dominicano Óscar de la Renta como creador de su traje de novia, un vestido que habría costado 15,000 dólares. De la Renta, uno de los grandes nombres de la moda estadounidense y una referencia mundial sin discusión en cuanto a elegancia, ha vestido a numerosas personalidades, entre las que se encuentran varias primeras damas, incluida la madre de la novia en destacadas ocasiones cuando era primera dama, por lo que sería una apuesta segura.

Pero también hay quien cree que la elegida será Vera Wang, diseñadora neoyorquina considerada como la reina de los vestidos de novia para las estadounidenses. Las apuestas permanecen abiertas.

Otra de las grandes incógnitas del gran día de Chelsea es el tipo de ceremonia que se celebrará. ¿Será una boda civil o religiosa? Si se opta por un rito religioso, ¿optarán los novios por seguir las directrices del metodismo que practican los Clinton o bien por un rito del judaísmo, al que pertenece el novio? Lo cierto es que las uniones entre personas de distinta fe es algo común en Estados Unidos y muchas parejas optan por una ceremonia interreligiosa, con elementos de las dos religiones de la pareja, por lo que no sería extraño ver a la única hija siguiendo alguna tradición judía y a su futuro esposo aceptando una bendición cristiana.

La familia política

¿Quién es Marc Mezvinsky? Ésa es una de las grandes preguntas que se han planteado. El futuro yerno de los Clinton procede de una familia dedicada a la política. Sus padres, que están divorciados, son Marjorie Margolies-Mezvinsky y Edward M. Mezvinsky.

Ambos han sido congresistas y criaron una familia con un total de once hijos naturales y adoptivos. Marjorie se convirtió en los 70 en la primera mujer soltera estadounidense en realizar una adopción en el extranjero: primero adoptó a una niña coreana y después a una japonesa.

Cuando se casó con Edward, éste aportó cuatro hijas de su anterior matrimonio. Ambos tuvieron dos hijos más y adoptaron a tres menores vietnamitas. La polémica no ha permanecido ajena a la familia, después de que el patriarca de los Mezvinsky pasara cinco años en la cárcel, por cometer un fraude económico durante varios años, con el que llegó a estafar diez millones de dólares.

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