>Mentiras frecuentes que ellos dicen a las mujeres

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Las mentiras son parte de una relación. Hay muchas que dicen tanto ellos como ellas, incluso durante el acto sexual. De acuerdo con el artículo “7 mentiras que tu hombre te dice“, el Doctor Joyce Brothers señala que los hombres mienten a las mujeres, pero que esos embustes a veces son necesarios para evitar rencillas. También menciona que entre hombres y mujeres hay diferencias.

Ellas suelen mentir para hacer sentir mejor a la otra persona; ellos, para aumentar su ego. De acuerdo con el sexólogo César Pérez, las mentiras son parte de la relación y son una realidad, parte de un aprendizaje social e incluso familiar. Se usan para salir libres de alguna culpa, mala decisión y para evitar conflictos.

Pese a todo, para el especialista no es bueno manejarse con mentiras. Más grave es ser objeto de ellas. Al decirlas se pueden ocasionar conflictos de los que luego será difícil salir, especialmente si se usan para huir de algo, o por temor a afrontar determinadas situaciones.

Las siete mentiras que ellos más dicen son:

1.- “Fui el mejor de la clase“: A las mujeres les gustan los hombres inteligentes y ellos alimentan su ego poniéndose como personas intelectuales. Lo hacen porque temen al fracaso y llevan una importante carga social. Por ello piensan que sus mujeres preferirán creer que eran estudiantes sobresalientes.

2.- “¡Eres mejor cocinera que mi madre!”: Este tipo de mentiras expresan ideas que encubren sentimientos opuestos.

3.- “¡Eres la mejor!”: Ellos también mienten en el sexo. Suelen decirles a sus mujeres que son las mejores, aunque esto no siempre sea verdad. Lo malo del asunto es cuando el sexo no es tan bueno para ellos y piensan que al decirlo, ellas pueden sentirse vulnerables. Lo mejor es una relación sincera.

4.- “No puedo contestarte, no sé dónde estaré”: Esta es una vil patraña. Suele oírse cuando ellos ya no están a gusto con la relación. Frecuentemente, ellas no entienden bien de qué se trata.

5.- “Ese vestido no se te ve apretado, luces genial”: Este embuste puede ser cruel si no se lleva con cuidado. La apariencia es parte importante en algunas relaciones. A veces, si ella no luce bien y quiere la verdad, lo mejor es decírselo. De otra manera, la mentira puede evitar una discusión.

6.- “Ellos no me van a correr, no te preocupes“: La idea general de que los hombres procuran a sus parejas hace que en los asuntos laborales mientan para no preocupar hacer sentir inseguras a sus parejas. Lo negativo de esto es que la confianza puede perderse.

7.- “Corto el césped luego de que se me pase el dolor”: Hay mentiras que se dicen para evitar ciertas cosas, como fingir sacar a los niños a jugar sólo porque se quiere pasar tiempo fuera de casa.

En su libro La Verdad barnizada , David Nyberg, profesor de educación en la Universidad Estatal de Nueva York, en Buffalo, establece que cuando se miente hay mucho que ganar. En cambio, cuando se dice la verdad, puede haber mucho que perder

Mentir o no Mentir

Hay mentiras que pueden resultar benignas por el efecto que causan en la pareja. Por ejemplo: “Te ves muy bien” puede resultar positivo en el ego de la persona, quien se sentirá gustada y amada. La frase, después de un tiempo de relación, dirá que aún existe un gusto. Puede ser una verdad a medias.

Una mentira ligada al sexo, como “Hacer el amor contigo es lo mejor que he tenido”, puede ser buena a veces, pero no siempre. También indica que es complicado que alguien pueda gustarte con el paso del tiempo. Si mientes de esa manera, no se podrán arreglar problemas.

Decir “tuve un orgasmo anoche” también puede ser perjudicial, porque la vida sexual es importante y si ésta no es plena lo mejor es hablarlo. Otra mentira muy común y que no se recomienda es decir que se está bien cuando en realidad no es así. A la larga, esto genera desconfianza y merma la comunicación de pareja.

“Los problemas existen en todas las relaciones. Siempre es mejor afrontarlos y salir adelante. Esto es parte de la relación; ayuda a hacerla crecer y a estabilizarla” afirma César Pérez.

El que miente suele sentirse culpable. Además, una mentira suele requerir de otra para taparse. Por ello es fácil decir mentira y caer en un círculo vicioso. Cuando la pareja lo descubra, puede lastimarse mucho.

Para el que fue engañado es importante dimensionar los detalles, ver qué tan grave pudo ser el embuste: si pone en juego o a la relación y a su estabilidad. No deben pasarse por alto, pero hay algunas que son menos perjudiciales.

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