>Se registran dos ataques del chupacabras

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Dos ataques se registraron en la última semana en el barrio Cubuy de este pueblo, en el que murieron 12 conejos que estaban dentro de un rancho cerrado, en un suceso que tiene gran parecido a incidentes del pasado que fueron achacados al mítico chupacabras.

El último incidente se reportó en la madrugada del martes, en el que murieron cinco conejas, dijo Moisés García, quien desde hace cinco años se dedica a la cría de estos animales para venderlos para el consumo.

“No fueron devorados”, explicó García sobre los conejos, que tenían marcas de colmillos en el cuerpo. “No había sangre por ningún lugar”, como si los animales no se hubieran desangrado, dijo el joven de 26 años.

Algunos de los cuartones de madera que sostienen el rancho tienen arañazos que dejaron un surco y en algunos sitios arrancaron lascas del material. Mientras que muchas de las jaulas están dobladas entre unas cuatro a cinco pulgadas hacia abajo, como si le hubieran brincado repetidamente encima.

El rancho, cuya puerta se mantiene siempre cerrada con candado, está construido en madera, zinc y alambre de ciclón, sujetado con clavos gruesos. Las jaulas fueron fabricadas con un tipo de alambre grueso y fuerte, y están sostenidas del techo de la estructura con alambre y descansan en varillas de hierro, sin tocar el piso.

“En la noche del primer ataque un tío mío escuchó chillidos de conejos, pero creyó que eran dos machos peleando”, dijo García. Su tío, que vive a poca distancia del rancho donde mantiene a los conejos, le indicó que el sonido era parecido a cuando se sacrifican estos animales.

En uno de los ataques, quedaron tirados en el piso del rancho cuatro conejos blancos. En las fotos que tomó García se aprecia que el pelo está limpio, sin presencia de sangre.

Al joven le llamó la atención que casi 12 horas después de muertos, los conejos no estaban tiesos. “Estaban flexibles, como si estuvieran vivos”, indicó.

Estas son las mismas características que fueron encontradas por el veterinario Carlos Soto en algunas de las necropsias que hizo a numerosos animales que fueron hallados muertos en circunstancias extrañas en la década del 90.

Animal con “mucha fuerza”

“Lo que fue tiene mucha fuerza porque arrancó puertas y dobló las jaulas”, explicó García. “Con dos conejos de seis libras se hubiera ido jartito”, bromeó, para luego expresar sorpresa y preguntar qué tipo de animal mataría los conejos, algunos de unas 14 libras de peso, sin consumirlos.

“Al animal, o lo que fuera, meter la mano por la puerta de la jaula dejó pelo pegado”, dijo Garcia. En la jaulas quedaron rastros de tierra y en la parte de arriba de la puerta de éstas hay pelo grueso, de color marrón y rojizo, lo que contrasta con el pelo de los conejos muertos “que es fino y blanco, como una lana”.

En el primer ataque el animal que mató los conejos escarbó la tierra y entró por un espacio de unas ocho a diez pulgadas de alto que se mantenía sin cerrar para que salieran los excrementos.

García tapó por completo ese espacio con planchas de zinc y madera, y lo reforzó con alambre. En el segundo ataque fueron sacados de sitio por el animal, que subió por un declive pronunciado de la finca. De noche el lugar se mantiene en total oscuridad.

“No creo que fuera un perro. Lo que es, es algo peligroso”, sostuvo el joven. Indicó que vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) fueron a investigar y sacaron fotos, sin explicarle qué tipo de animal causó la matanza.

Al preguntarles qué podía ser, uno de los vigilantes le dijo que fueron monos, lo que le extrañó.

A lado del rancho hay matas con guineos verdes y maduros, árboles de china, acerola, toronjas, mandarinas, naranjas y pomarrosas.

García manifestó que siempre tiene demanda para los conejos y que los vende rápidamente. El joven también es apicultor y labora en una empresa de distribución de meriendas.

Piden que instalen trampas

“Abrieron las puertas de las jaulas como si tuvieran manos o las forzaron”, dijo por su parte la hermana de García, Betzaida, al describir al animal o animales que mataron a los conejos.

“No orientaron (los vigilantes del DRNA que fueron a investigar). Esto es algo serio. Aquí hay muchos niños y personas mayores. Estamos esperando que vengan con trampas para atrapar lo que causó esto”, dijo Betzaida.

Recientemente en el barrio Cubuy se han reportado otros ataques contra animales, pero las personas han optado por no reportarlo al DRNA.

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