>Maradona: Dueño y señor del espectáculo

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La selección de Argentina celebró el sábado su primer partido en esta Copa Mundial 2010 y muchos ojos estaban puestos sobre Lionel Messi, considerado el mejor jugador de la actualidad.

Pero sólo una persona en todo el estadio Ellis Park podría capturar más la atención del mundo entero, Diego Armando Maradona. Era su debut como seleccionador en una Copa Mundial y para una ocasión especial, un comportamiento especial.

Tan pronto Maradona entró al Ellis Park para el breve reconocimiento del campo, se recostó sobre una valla publicitaria y comenzó a dar una improvisada conferencia de prensa o, más bien, una informal charla con algunos periodistas que, micrófonos y cámaras en mano, olvidaron la sacrosanta directriz que no se debe entrar al campo de juego y mucho menos para entrevistas minutos antes de comenzar el partido.

Pero era Maradona, novio eterno de las cámaras, los micrófonos y las polémicas declaraciones.

Fue el primero en salir al campo, antes que sus jugadores. Compartió con ellos en el calentamiento, no desde la banca, sino pelota entre los pies.

Antes de retirarse a los vestidores, brincó una valla y se acercó a los hinchas, lanzándoles besos y saludándoles, lo cual tuvo como respuesta la ovación de sus fieles seguidores y para el inicio del partido, emergió de las entrañas del estadio vestido con traje a la medida, como pocas veces se le ha visto.

Durante el partido, sudó más que algunos jugadores. Discutió en más de una ocasión con los árbitros, sufrió cada vez que Messi falló un tiro, celebró el cabezazo de Gabriel Heinze que provocó el único gol del partido y se abrazó a su equipo de trabajo al finalizar el desafío.

Ya en la conferencia de prensa, un relajado Maradona llegó en sudadera, una vestimenta más parecida a la que tiene a todos acostumbrados. Lució tranquilo en sus respuestas, pero no dejó de regalar buenas respuestas a su estilo único.

“Los goles no se merecen, se hacen. Si hubiéramos metido tres de las tantas oportunidades que tuvimos, estaríamos hablando de un maravilloso partido de Argentina… El que perdona paga y hoy nosotros perdonamos. No podemos perdonar más”, sostuvo.

Al que no le pareció nada gracioso la actitud de Maradona fue al técnico de Nigeria, el sueco Lars Lagerback, quien abandonó el campo sin saludar a su colega contrario a la costumbre después de cada partido. “No tengo que saludarlo. No estoy obligado a hacerlo”, dijo Lagerback con evidente incomodidad en la conferencia de prensa.

En fin, Maradona vivió intensamente su debut como técnico mundialista. Rompió con los protocolos del fútbol internacional e incluso con sus propios estilos. Celebró, sufrió, discutió y lo más importante, ganó. Un resultado 1-0 sobre Nigeria que si bien pudo haber sido mucho más holgado, tampoco le viene mal para comenzar la Copa y su carrera como entrenador a gran altura, tal como fue su trayectoria como jugador. Al estilo único de Diego Armando Maradona.

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